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14 de febrero de 2011

Extintos Expresos internacionales sudamericanos III : Ferrocarril de Antofagasta a Bolivia

La estación de Antofagasta ( abandonada ) y el fondo de la Cordillera, 1991.

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Ferrocarril de Antofagasta a Bolivia


SENTIDO DEL RELATO : DESDE BOLIVIA AL PACÍFICO

En el año 1991 visité Bolivia llegando hasta Oruro, subía desde La Quiaca – última ciudad argentina - siguiendo las vías del antiguo trazado que venía desde BsAs, llegué incluso a ver la partida del Expreso Villazón ( Bolivia ) a La Paz, ya para ese entonces no había conexión directa con el sur.

Tomando un ferrobús nocturno – de temperaturas bajo cero – llegué a Potosí desde Oruro una fría noche de febrero, las alertas de cólera de entonces me hicieron pensar y no llegué a la capital del Altiplano. Visité durante unos días la bellísima ciudad de Potosí, aclaro que esto digitalizando lentamente mi archivo de soporte papel por lo que no tengo aún imágenes o por lo menos todas las que desearía, nuevamente en la noche ahora desde Potosí tomé el tren a Uyuni vía Río Mulatos, nudo que sigue hacia el sur.

Por lo pronto estaba realizando por tramos el viaje – exceptuando que no partía de La Paz – del antiguo Ferrocarril de Antofagasta a Bolivia, que unía la ciudad chilena del Pacífico con la capital del norte boliviano.

Reloj de la Plaza Principal de Uyuni ( fotografía Herr Stahlhoefer )





























En Uyuni pasé unos días, visité el famoso cementerio de locomotoras a vapor, que para entonces me era desconocido y hoy desde cualquier ordenador se lo puede ver cómodamente instalados en casa, o en cualquier parte del mundo.

La ciudad de Uyuni “ La Protegida de la Patria” rezaba un cartel a la salida de la estación es el último bastión poblado antes de la frontera, la siguiente estación ya es la línea divisoria sobre la falda del volcán Ollagüe, donde apenas hay un “pasaportero” según nos indican.

De calles amplias, Uyuni, es lo mas parecido que podemos encontrar a un páramo, sus avenidas o mejor dicho el espacio que se ha previsto para ellas hace que la distancia entre una vereda y otra parezca una verdadera lejanía, caminamos por allí, casi sin rumbo y llegamos a la plaza ubicada frente al cementerio, sabemos que es una plaza porque existe - disimulado entre el polvo y la tierra - un trazado demarcatorio casi invisible.

A pocos kilómetros de allí un salar, homónimo de la ciudad y uno de los mas grandes de Bolivia, pone límites a un territorio apenas poblado, fruto además de litigios con el vecino Chile desde la llamada Guerra del Pacífico que enfrentó por un lado a Chile ( abastecido y animado por los capitales de la metrópoli inglesa que deseaba para sus empresas los ricos yacimientos de guano de la costa ) y por otro una coalición boliviano-peruana que no dio la talla para defender sus territorios frente a un muy preparado ejército y marina chilenos.

Resumen, Antofagasta pasó a manos de Chile y Perú perdió la ciudad de Arica, desde entonces Bolivia no cesa de reclamar una salida digna al mar.

EN EL LADO CHILENO DEL TRAYECTO

De Ollagüe en adelante deberíamos esperar un Ferrobús que haría el cruce de la Cordillera en la noche y acabaría su trayecto en Calama, no hay otra opción para los viajeros – recuerdo que hablo del año 1991 – dudo si hoy en día corre aún este servicio.

Negociando con los maquinistas de un gran tren carguero que partía en la mañana, decidimos un chileno y yo, dejar pasar el tren de pasajeros y ver en todo su esplendor la cordillera de día, valió la pena, el viaje es algo espectacular.

Barrio alto de la ciudad chilena de Antofagasta, 1993.

De Calama – ciudad base de los mineros que trabajan en la mina de Chuquicamata – continué en autobús hacia Antofagasta, la carretera sigue el viejo trazado del tren, aparecen fantasmales ciudades abandonadas como Baquedano, industrias de minería y salitre que hoy son pasto de los vientos y que terminan tomando el mismo color que el desierto, uno de los mas cálidos del mundo.

Cruce de vía férrea en Antofagasta, 1993.


Los colores de los vagones se camuflan con el paisaje.

Como verán en las fotos el paisaje en los alrededores de Antofagasta es casi lunar vehículos, casas y trenes se mimetizan con la tierra y arena que vuela y como si se tratara de un juego de camuflages ya no es posible determinar donde termina un objeto y comienza el territorio.

Alrededores del Estadio Municipal, 1991.

La ciudad, el centro en sí mismo tiene un aire a Nueva Orleans, o por lo menos lo que tenemos como ícono de esta ciudad del Golfo, edificios de corte francés de principios del siglo XX con terrazas y barandales piso por piso.

Extremo norte de la ciudad nos muestra un aspecto lunar, 1991.

Otro recorrido hecho a retazos de lo que sin dudas podría ser uno de los viajes en tren mas espectaculares del mundo, dicho esto sin exagerar.


Stencil con logotipo del viejo servicio Internacional sobre un vagón de pasajeros, 1991.
Playa de estacionamiento de la radiada estación Antofagastina, 1991.

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9 de julio de 2008

Historias de Andenes



Historias de Andenes I

Hasta dónde hay que rastrear una historia para encontrar su comienzo ?
No lo sé, y como no lo sé voy a comenzar por donde mi memoria me vaya llevando.
El gordo Enzo, un amigo del alma, vivía en BsAs, me conocía sabía mis gustos, siempre que viajaba a visitarlo tenía una serie de recortes de diarios y de revistas de todo tipo de temas que conocía me podrían interesar, por supuesto que entre ellos estaban los trenes, que en Argentina son y han sido un motor de la vida del país. Enzo vivía, en ese entonces, a unas cuadras ( calles ) de la Quinta de Olivos, la vivienda del presidente en ejercicio, donde termina la línea Mitre. La línea Mitre cruzaba la calle, la línea no los trenes, pues la vía estaba interrumpida por la Estación Mitre, final de la línea. En sus comienzos la línea llegaba hasta Tigre, en esa época – años 80 – ya no, la supe recorrer a pie, entre los pastizales.
Hoy la vieja línea se ha transformado en el lujoso Tren de la Costa, un auténtico shopping center a cielo abierto.
Pero vayamos a los recortes de los que Enzo me proveía, en uno de ellos, en realidad era un pequeño folleto que había retirado del Stand boliviano de la feria del libro de BsAs ( Enzo era periodista y tenía acceso a todos lados ), dicho impreso era un poema romántico de un viajero que, rumbo a Uyuni en busca de su enamorada, veía el áspero paisaje y el vagón lleno de polvo, tanto que no podía ver dentro de un extremo a otro.


Uyuni, Bolivia.


Uyuni para mi era un nombre desconocido, poco podría imaginarme que con los años visitaría su estación.
"La protegida de la patria", así dice un cartel en la entrada de la Estación, ubicada en medio de la nada, recostada al salar, con calles muy anchas y desprovistas, que acentúan aún mas las soledades del lugar. Había llegado allí desde Potosí, en un viaje nocturno en un coche motor frío, tan frío como una nevera. A las 3 de la mañana se va al hotel que está abierto, no hay mucha posibilidad de elegir, en Uyuni tampoco hay muchos hoteles para elegir.
La "habitación", parecía una celda, mas parecido a una "cárcel popular" – comunes en los setentas –que a una estancia para dormir, pero, siempre hay un pero, la higiene y la limpieza, tanto de la habitación como de los lavabos era muy buena, además quedaba cerca de la estación de tren.
Dormí y descansé muy bien, que eso es lo que mas importa, y luego de desayunar puse rumbo a ver llegar y salir trenes.
Al poco rato, una pareja se sienta a mi lado, el hombre de unos 30 años, argentino, me pregunta acerca de horarios de tren, poco podía yo informarle, pero ……la conversación estaba servida.
El buen hombre era minero, mas bien, buscador de vetas, con su esposa teniendo unos días libres decidieron venir a visitar Uyuni. Siempre – desde ese momento – me pregunté qué tenía Uyuni para que fuera "la elección " de sus pequeñas vacaciones; no hice el trabajo de ver en el espejo, pues yo también estaba pasando unos días allí.
La charla, de vecinos del Río de la Plata, pronto fue cordial, cada uno nos contamos lo que hacíamos y yo pregunté sobre qué era y como era la vida de ser minero, mi interlocutor no tenía las trazas de ser un simple obrero, sino que caía dentro de lo que podríamos decir "empresario de minas".
Me contó, todo dicho como por aquellos que ven platillos volantes, con total convicción de un hecho que había sucedido mientras buscaban plata en los cerros, la excavadora, de motor diesel, no arrancaba, estaban cerca de un río y el día se les iba mientras por todos los medios – infructuosamente – trataban de hacer funcionar el ingenio. Frustrados, dejaron para el otro día la tarea, volverían con un mecánico mas avezado a comenzar la tarea. Uno de los obreros, insistió en que se debía hacer una ofrenda a la Pacha Mama en lo alto del cerro hacia donde iban yendo, por no contrariarlo y no teniendo nada que perder, accedió.
La ofrenda, muy común en los Andes, de volcar vino y quemar hojas de coca y enterrar un feto de llama, no había terminado cuando escucharon a lo lejos la máquina que comenzaba a funcionar "sola". No tuvieron mas que volver para apagarla y regresar al tro día a trabajar sin mas problemas.
No había un dejo de duda en su historia, no tenía que predicarme nada, yo tampoco le dije si le creía o no, era una historia de las montañas. Como la del pájaro de oro. Cuentan, los eternos buscadores de la veta que los haga ricos, que muchas veces, cuando están al borde de la ruina, la desesperación y prontos a abandonar la búsqueda, algunos mineros se ven premiados con la visión de un pájaro de oro, que volando se posará en la montaña donde sí hay que buscar, logrando de esta forma mágica y sobrenatural comunicar al minero el sitio correcto para su búsqueda.
El alcohol – de muy alta graduación – que beben los mineros, la coca que los insensibiliza, la fatiga, hacen ver todas estas maravillas ?
Las leyes heredadas de los Incas son muy sencillas, se resumen en tres " mandamientos " :

Ama Sua
Ama Quella
Ama Llucla


No mientas
No robes
No seas holgazán


Si nos remitimos a ellas, todo sería cierto.
No lo sé, son las historias que solo se conocen teniendo tiempo, sabiendo escuchar y visitando las estaciones de tren.


El robo de las Monjitas, Montevideo, Uruguay


El atardecer en la estación Carnelli de Montevideo tiene un color dorado. El sol cae directamente enfrente, detrás del Cerro de Montevideo, dando este tono tan especial de los rayos que iluminan pero no ciegan.
Entre las 3 de la tarde y las 8 de la noche, hay unos cuatro o cinco trenes que paran para subir pasajeros, otros tantos se los ve haciendo maniobras. Siempre hay, entre los pasajeros, algunos "outsiders" como yo, personas que eligen, en lugar del banco de una plaza, el de un andén de estación.
No recuerdo el día, no importa tampoco, sé que estaba de vacaciones y no hay mejor motivador para el que quiere hablar que tener alguien a su lado que no habla, no sé como pero un parroquiano entabló conversación conmigo.
Era un hombre ya veterano ( veterano = mas de 60 años ), con unas cuántas arrugas encima y tantos trabajos duros.
Como sin quererlo me dice : " yo vi a las monjitas cuando escapaban, estaba en la Plaza Suárez – a pocas calles de estación Carnelli – cuando vi pasar un camión y me llamó mucho la atención que detrás, casi como colgada, iba una monjita", yo le pregunté : " y no avisó a la policía ?", " no, para qué ?".
En los tumultuosos años sesenta ( así dicen los periódicos ) yo era apenas un niño, hubo un robo que está aún sin resolver, en una Financiera ( especie de entidad bancaria, sin ser banco que opera con inversiones y moneda corriente ) muy cercana al Palacio Legislativo de Montevideo , apenas unas diez o doce calles. Una tarde de otoño, dos monjitas entran inocentemente al edificio y cuando son atendidas por el personal, muestran su verdadera cara : venían a llevarse todo lo que hubiera de contante y sonante.
Huyeron, nadie supo mas nada de ellas ( ¿ de ellas ? ).
Con los años, llegó a sospecharse de uno de los grupos guerrilleros que operaban en esos años, pero las pistas se perdieron.
Habrán sido los tupamaros quienes hicieron todo el montaje de las monjitas ?
Nadie lo puede saber, quizás ese testigo que vio el camión hubiera podido colaborar a desentrañar el caso, solo sé que me quedé sorprendido por la confesión que no había solicitado.

Todos al tren !! / All aboard !!!

No soy un erudito, tampoco una persona de gran memoria. Tampoco conozco los modelos de locomotoras ni los números de serie de los vagones. Quizàs sean cosas que me pierdo, conocimiento del cual carezco. Si tengo desde muy pequeño la pasión por los trenes - quizàs por los viajes, pues eso elicitan los trenes - fruto de una madre que nos llevaba a mi hermano y a mi a ver partidas y llegadas a la estación de nuestro barrio.
Los años me llevaron por diferentes rincones del mundo, a veces por trabajo, otras por placer. Viendo las fotos que he tomado, surgen como una constante los trenes.
Con esta simple aficción, las fotos, los viajes, los trenes, me he ido rodeando de conocidos, de amigos, de "hermanos de fraternidad" en diferentes países, es por ello - y para sacar todo esto a la luz - que comienzo, humildemente, a publicar este blog.
Espero que no sea tan simple que no convoque, ni tan erudito que asuste, que sea un nuevo punto de encuentro con los viejos y los nuevos amigos.

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I´m not an erudite, neither a big memory person. I don´t know the reference number of any engine or locomotive. Perhaps these things that I don´t know may be a knowledge that I must, but what only understand is my passion about trains and trains trips, trips in distant worlds or distant hemispheres.
My mother brought us – my brother and me – to a little station in a tiny neighborhood of Montevideo to see the trains arrivals and departures, was our favourite childhood hobby
( or perhaps only mine ? ).
For working or leisure, year by year, I travelled for many countries of Latin and North America, and a constant in this trips was a visit to the more nearest train station.
I can see now my photo memories and find in it a persistent motif : a lot of railroad photographs, from Uyuni in Bolivia to Orlando in USA, from an old engine ( almost destroyed ) to a TGV train.
The railways made me know a lot of people also, with the same – insane- passion, and like a fraternity a lot of blogs and web sites has been appeared, from BsAs ( Argentina) , from Uruguay, groups, indivuduals, instutions for memory preserve.....
And now with the "official " publication of my own blog I can put in words and images my secret passion, came in.
And this is for you reader, from some far – or near – country in the world, all your comments ( positive or negatives ) are welcome.
This also want to be a meeting point for old and new friends.