1 de diciembre de 2008

Cuaderno de viaje, Salta 1991: " El tren de las nubes "


Viaducto de la Polvorilla, con mas pelo, mas bigote y menos años. Foto © 1991, del autor.

Cuaderno de viaje, Salta 1991 : el “Tren de las Nubes “.

Existen dos tipos de viajes : uno, el programado, en el que tenemos un calendario que cumplir mas o menos a rajatabla, el otro, el que se va programando, diríamos en el que tenemos un 50 % de certeza de lo que queremos y el otro 50% lo dejamos librado a la “Providencia”.
Cada tipo de viaje puede – digo puede – corresponderse con una etapa vital o con unos años determinados, pero no es óbice para que pueda realizarse en cualquier momento de la vida.
Los viajes en tren en Latinoamérica se identifican con la segunda opción, o sea, sabemos que hay un tren a un determinado sitio y que puede llegar a pasar por la estación dentro de un margen determinado de tiempo, pero…. una vez arriba no sabemos qué es lo que puede suceder. Las alternativas de quedarse varado en algún sitio perdido hay que barajarlas como posibles ( esto no necesariamente lo convertiría en “programado” ).


Con esto en mente, allá por el año 1991 nos decidimos a hacer el denominado “Tren de las Nubes” en la provincia de Salta en el Norte Argentino.
Hoy el tren está totalmente transformado – privatizado - y es un éxito entre los turistas. Por allá por los 90s languidecía en un servicio semanal de carga hacia la frontera con Chile con un vagón de pasajeros para atender a las localidades de montaña.
Lo primero que me llamó la atención es que cuando hablaba de que iría a San Antonio de los Cobres, todo el mundo me decía “ ah, se va para arriba”. Poco podía entender alguien del llano que “ ir para arriba” era justamente eso, subir hasta los 3.700 y pico de metros. Es que viviendo en un país donde el cerro mas alto es de 200 metros, poca relación podemos hacer.
Febrero no es el mejor mes para viajar, es la estación de lluvias, pero era el momento en que podía tomarme vacaciones, así que a riesgo de que el tiempo también me jugara en contra, viajé igual.

En marcha
Una mañana muy temprano, me encaminé a la estación de Salta. El tren ya esperaba, éramos unos cuántos, mas de los que deberíamos para un solo vagón, pero no había vuelta atrás.
La provincia de Salta está dividida casi en dos, por un lado la pre cordillera y por otro la cordillera propiamente dicha. El tren avanza hacia el oeste y comienza a subir lentamente hasta llegar a Rosario de Lerma, verdadero portal y límite de la parte mas baja.
De allí en adelante el paisaje, verdadero protagonista – junto con el tren – se abre a lo largo del río que va bordeando.
El tren continúa su ascenso, parece que nunca va a cesar de subir. Llegamos a Santa Rosa y a Puerta Tástil, vemos represas y unos poblados desperdigados. Todavía hay verde.
Comienza la zona de cuestas en espiral y arribamos a un sitio en que el tren tiene la punta de rieles, bajamos, hay una breve parada y el ascenso luego será en “marcha atrás”, entraremos en un túnel ( recordar que íbamos en el último vagón ) y el tren se detendrá, para empezar – por otro desvío – a subir nuevamente. Hemos hecho la “z” del trayecto.
De ahora en mas
, los ocres y marrones predominan en el paisaje, apenas algunos cardones dan el toque vegetal que junto con los rebaños dispersos de cabras, son los únicos seres vivos que se atreven en este indómito territorio.

No para de subir el tren, ya estamos en media tarde, algunas sombras caen y la locomotora sigue bufando. En noche cerrada llegamos a San Antonio de los Cobres, desde lo alto de la estación vemos las luces extenderse hacia lo que nos parece un valle. Un niño nos ofrece su ayuda para conseguir alojamiento y lo aceptamos.
El “Hostal El Ande” será nuestro hogar esa noche, su propietario nos muestra orgulloso un mapa en el que figura ( y reclama para la posteridad ) San Antonio de los Cobres como la capital de la provincia del Ande.

Al despertar al otro día es un frío día de febrero !!.La mañana a esa altura, hasta que el sol no caliente es bastante inclemente. El paisaje impresiona, no hay un vegetal en todo el horizonte de nuestros ojos,las casas parecen mas solitarias aún, una lejana montaña con piedras pintadas a la cal, dibuja las letras del nombre del pueblo.

El tren ha seguido luego de una breve parada la noche anterior, junto con unos turistas norte europeos, hasta la frontera con Chile. No habrá otro a Salta hasta que éste regrese. Tampoco hay opción de tren ascendente, nos disponemos entonces a aceptar la invitación de unos turistas suecos que tenían alquilado un Renault 12 y vamos directo al Viaducto de la Polvorilla.
Poca diferencia hay entre “la ruta” y el paisaje que deja atrás a los costados, todo tiene el mismo color : tierra de siena, un ocre muy especial. Las montañas se dibujan como si fueran un lienzo de tela sostenido por manos invisibles hasta donde alcanza la vista.

El viaducto, que une dos barrancos y por el que pasa la vía traza una pequeña curva lo que lo hacer mas espectacular. El camino – o debo decir la “ruta” ?- pasa por abajo, por el medio exacto, entre dos pilares que nos recuerdan la Torre Eiffel.
Hoy hemos visto fotos de una caseta debajo, no sabemos si es una Aduana o una “botiga” de souvenirs, en ese entonces la soledad era total.

Ascendemos por las laderas y caminamos por la vía. El silencio es abrumador. Por primera vez sentimos que nuestra voz se la “traga” el aire, tenemos que gritar para hablar, las dimensiones son pantagruélicas.

El tren turístico hoy, llega hasta el viaducto, lo cruza y queda estacionado allí para que sea el deleite de las cámaras de fotos. También se puede bajar ya que existe una especie de apeadero.

Un viejo mapa de YPF nos acompañó durante todo nuestro viaje, ya era viejo en los 90s. Poco han cambiado las cartas geográficas en cuanto a sitios poblados, quizás haya que eliminar alguno, mas que agregar.

El “ Tren de las Nubes “ es uno de los hitos de la ingeniería, por la forma en que están salvadas las diferencias de nivel y por la destreza con que fue construído. No se borró de nuestros ojos los túmulos – claramente de enterramientos precarios – que acompañan la vía en ciertos tramos, muestra clara del precio que hubo que pagar por llegar tan arriba en la montaña.

Dicen que Yosif Broz, el futuro Mariscal Tito de Yugoslavia, fue uno de los obreros contratados que junto con otros miles construyeron el ramal C-14. Pero esa, es otra historia.ᨒ


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1 comentario:

publisalta dijo...

hermosos paisajes amigo, me conmueven

Todos al tren !! / All aboard !!!

No soy un erudito, tampoco una persona de gran memoria. Tampoco conozco los modelos de locomotoras ni los números de serie de los vagones. Quizàs sean cosas que me pierdo, conocimiento del cual carezco. Si tengo desde muy pequeño la pasión por los trenes - quizàs por los viajes, pues eso elicitan los trenes - fruto de una madre que nos llevaba a mi hermano y a mi a ver partidas y llegadas a la estación de nuestro barrio.
Los años me llevaron por diferentes rincones del mundo, a veces por trabajo, otras por placer. Viendo las fotos que he tomado, surgen como una constante los trenes.
Con esta simple aficción, las fotos, los viajes, los trenes, me he ido rodeando de conocidos, de amigos, de "hermanos de fraternidad" en diferentes países, es por ello - y para sacar todo esto a la luz - que comienzo, humildemente, a publicar este blog.
Espero que no sea tan simple que no convoque, ni tan erudito que asuste, que sea un nuevo punto de encuentro con los viejos y los nuevos amigos.

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I´m not an erudite, neither a big memory person. I don´t know the reference number of any engine or locomotive. Perhaps these things that I don´t know may be a knowledge that I must, but what only understand is my passion about trains and trains trips, trips in distant worlds or distant hemispheres.
My mother brought us – my brother and me – to a little station in a tiny neighborhood of Montevideo to see the trains arrivals and departures, was our favourite childhood hobby
( or perhaps only mine ? ).
For working or leisure, year by year, I travelled for many countries of Latin and North America, and a constant in this trips was a visit to the more nearest train station.
I can see now my photo memories and find in it a persistent motif : a lot of railroad photographs, from Uyuni in Bolivia to Orlando in USA, from an old engine ( almost destroyed ) to a TGV train.
The railways made me know a lot of people also, with the same – insane- passion, and like a fraternity a lot of blogs and web sites has been appeared, from BsAs ( Argentina) , from Uruguay, groups, indivuduals, instutions for memory preserve.....
And now with the "official " publication of my own blog I can put in words and images my secret passion, came in.
And this is for you reader, from some far – or near – country in the world, all your comments ( positive or negatives ) are welcome.
This also want to be a meeting point for old and new friends.